Inicio / Uncategorized / Deeptech ¿De qué está hecho el futuro?

Si te interesa el mundo de la investigación científica, la innovación o las Startups es posible que hayas escuchado el término Deep Tech y te hayas preguntado qué es esto. Resulta que hace un poco más de una década se comenzó a acuñar el concepto de Tecnologías Profundas o Deep Tech para hacer referencia a un grupo de empresas o proyectos tecnológicos que utilizan tecnologías complejas y avances científicos para desarrollar y ofrecer productos y/o servicios tan innovadores que sean capaces de transformar nuestra realidad.

Esta denominación se hizo popular entre los inversores de capital de riesgo y los emprendedores, pues se utiliza para resaltar las diferencias en términos del grado de innovación, la complejidad, la demanda de recursos y el tiempo de desarrollo entre las empresas tecnológicas tradicionales y las compañías que buscan avances científicos disruptivos.

 

Deep Tech: Transformando la Innovación

 

Para comprender mejor las Deep Tech, la profesora Mónica Lucia Álvarez Láinez del ​Área de Industria, Materiales y Energía​ de la Universidad EAFIT utiliza como ejemplo el caso de Silicon Valley. Mónica es experta en ciencias de los materiales y nanotecnología, y además es la fundadora de Bottom, una iniciativa de la Universidad conformada por un equipo de ingenieros especialistas en el estudio, entendimiento y uso de las características fisicoquímicas de los elementos.

Sucede que los semiconductores son materias primas con propiedades eléctricas especiales que los hacen esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos. El semiconductor más utilizado y conocido en el mundo es el silicio. Este es la base de casi todos los dispositivos electrónicos modernos dado que es muy abundante en la corteza terrestre y es barato de extraer y transformar, lo que lo hace perfecto para la producción en masa de dispositivos como computadoras, teléfonos inteligentes, televisores, entre otros.

El silicio ha sido tan importante en los últimos años que dio origen al nombre del más reconocido epicentro de la innovación tecnológica a nivel mundial, el “Silicon Valley”. Esta denominación nace en la década de 1970 por el periodista Don Hoefler, quien la utilizó en una serie de artículos en los que mencionaba que el valle de Santa Clara en California se había convertido en el corazón de la industria de los semiconductores con la presencia de empresas como Fairchild Semiconductor e Intel que revolucionaron el uso de circuitos integrados, pero también de universidades, en especial de Stanford, que jugó un papel clave en su desarrollo al proporcionar un ambiente robusto de investigación científica.

Para la profesora lo aplicado no sería posible si no hay antes un tratamiento profundo de las cosas, así, Silicon Valley no existiría si no se hubieran surtido antes todas las investigaciones con semiconductores en las universidades. En este sentido, primero hay que desarrollar toda la parte de las ciencias fundamentales para poder llevar eso a unas aplicaciones finales por medio de la transferencia de tecnología y conocimiento, después de que este haya sido generado y apropiado por los investigadores.

Así las cosas, muchas veces los grandes desarrollos, los disruptivos, no surgen de las preguntas que le hace la industria a la universidad, sino que empiezan desde antes, cuando la universidad se hace las preguntas esenciales, genera el conocimiento e identifica usos potenciales.

Mónica entiende que su conocimiento se enfoca en tecnologías habilitantes, que son aquellas que, debido a sus particularidades y funcionalidades, permiten la innovación y el desarrollo de nuevas aplicaciones, productos o procesos en diferentes industrias.

Para ella, las universidades tienen ventaja frente a las empresas consolidadas en cuanto a la generación del conocimiento, debido a que pueden darse la licencia de estudiar muy bien una temática, apropiarla y experimentar qué se puede hacer con ella de la mano de la industria. Algunas de estas tecnologías habilitadoras o exponenciales son la biotecnología, internet de las cosas (IoT), Inteligencia Artificial (IA), Blockchain, nanotecnología, materiales avanzados, impresión 3D, robótica o tecnologías cuánticas.

 

Aplicaciones y Ejemplos de Deep Tech en EAFIT

 

En EAFIT esta exploración ha dado lugar a desarrollar soluciones como sistemas de nanofiltración, procesos de recubrimiento de textiles con nanopartículas para darles funcionalidades específicas, técnicas de proyección térmica para recubrir materiales y prevenir el desgaste o aumentar su resistencia, procesos de recubrimientos fotocatalíticos en superficies o fachadas de edificios para descontaminación del aire, técnicas de secuenciación de ADN, sistemas para el análisis de imágenes médicas o detección de emociones.

Dado que estas apuestas por las Deep Tech tienen requerimientos tan altos en tiempo, conocimiento especializado y recursos (financieros y no financieros), el estado también tiene un rol clave en su desarrollo. En el caso de Silicon Valley se puede apreciar que la financiación estatal para la industria militar durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría o en temas aeroespaciales durante la misión Apolo permitieron desarrollar nuevas tecnologías e incluso incentivaron a ingenieros y científicos a crear empresas para atender las demandas del gobierno.

Inspirados en esta experiencia, en Colombia se desarrolló en 2019 la Misión de Sabios en donde se reunieron un grupo de expertos convocados por el gobierno para diseñar una hoja de ruta que impulsara el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país. Si bien este ejercicio correspondió a la actualización de la estrategia planteada desde 1993, para Mónica tenemos que apostarle aún más a ser una sociedad de conocimiento y destinar más recursos a abordar problemáticas y proyectos en la frontera del conocimiento, en lugar de buscar únicamente los “mangos bajitos”. Por esto, es importante que el informe de este grupo de sabios sirva como base para la formulación de políticas públicas en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) y una adecuada destinación de los recursos.

Bajo esta visión de apuntarle a la copa del árbol es importante pensar cada vez más en Deep Tech como un enfoque, pero también como una metodología que transforma el descubrimiento científico en un ejercicio consciente de diseño e ingeniería para que avances como el de los superconductores y la electrónica se hagan cada vez de manera más premeditada, metódica y ágil.

Mónica vislumbra un futuro lleno de nuevos materiales como la nanocelulosa o el grafeno que podría incluso llegar a remplazar al silicio, también de materiales con usos cada vez más especializados como las fibras de electrónica flexible o fibras sensoriales, por mencionar algunos. Lo cierto es que estas son solo algunas de las posibilidades, pero sin duda, a futuro seguiremos escuchando cada vez más de las Deep Tech como esas investigaciones que están haciendo que suceda lo que antes considerábamos imposible y desde EAFIT estamos comprometidos en trabajar con estas tecnologías que serán el motor del desarrollo económico y social, bajo criterios de sostenibilidad ambiental, para hacer del mundo un lugar mejor.